Nuestros valores

Los valores fundamentales de una organización son aquellos valores que sostenemos que forman el fundamento sobre el cual vivimos y actuamos. En un mundo que siempre cambia, los valores fundamentales son constantes. Estos valores sirven de base para todo lo que hacemos como iglesia, nuestra forma de interactuar con otros, y cuáles estrategias empleamos para cumplir con nuestra misión. Nuestros valores fundamentales nos sirven de guía en nuestra manera de vivir y de comportarnos como iglesia.

Nuestros valores fundamentales:

  1. Todos necesitamos a Cristo. Sólo una relación personal con Cristo nos permite entrar en una amistad con Dios.1 Nunca debemos perder de vista la urgencia de trasmitir el mensaje transformador de Cristo en maneras prácticas y sensibles a los demás.2
  2. Dependemos de Dios. Dependemos completamente de Dios para nuestro sustento físico, para nuestro andar diario y para el sostenimiento de la iglesia.3 Esto implica una vida de fe y oración. Además, entendemos que una vida de dependencia total en Dios a veces exige que tomemos pasos en territorios desconocidos con tan sólo fe en nuestro Dios todopoderoso para socorrernos y apoyarnos.4
  3. Nos guiamos por la Biblia. Basamos toda enseñanza en la Biblia, la cual tiene el poder para cambiar vidas.5 La Biblia es nuestra fuente principal de información para cómo vivir.6
  4. Damos prioridad a las relaciones. Promovemos desarrollar y fortalecer las relaciones más importantes de la vida, primero con Dios y luego con nuestro prójimo, incluyendo nuestra propia familia y extendiendo también a los hermanos en Cristo y a la comunidad.
  5. Facilitamos la transformación. Entendemos que el Espíritu Santo obra para traer cambios positivos en nuestra vida.7 Creemos que la transformación vale más que sólo recibir información,8 y nos esforzamos para proveer un ambiente propicio para facilitar la transformación de vidas en Cristo.
  6. Practicamos la integridad. Es sumamente importante que nuestro interior refleje lo que proyectamos por fuera.9 Como verdaderos seguidores de Cristo debemos ser auténticos en nuestra fe y llevar una vida de santidad, obedeciendo a Dios con nuestros hechos, nuestras palabras, nuestros pensamientos y nuestras actitudes.10
  7. Cultivamos un ambiente de amor. De la misma manera que Dios ama a cualquiera tal como es, es nuestra meta ofrecer un ambiente acogedor para dar la bienvenida a todas las personas sin importar su circunstancia.11
  8. Promovemos la participación. Creemos que Dios llama a sus seguidores a servir a los demás (dentro y fuera de la iglesia) a través de los talentos y los dones que les ha dado.12 Como todos comparten la responsabilidad para el buen desarrollo del ministerio, es importante que todos los miembros de la iglesia se capaciten para prestar servicio.
  9. Fomentamos la creatividad. Como Dios nos ha creado a cada uno de forma distinta, también reconocemos la necesidad de utilizar diferentes métodos para ministrar a todos. Entendemos la importancia de ser creativos y prácticos en nuestros planteamientos para fomentar el buen crecimiento espiritual de las personas.13
  10. Procuramos la excelencia. Aunque ninguno de nosotros es perfecto, deseamos entregarle a Dios todo lo mejor de nosotros en todo lo que hacemos para servirle.14


1Juan 14:6; Romanos 5:10; 22 Corintios 5:14; 3Filipenses 4:12-13; Juan 15:4-5; 42 Corintios 12:9-10; 5Hebreos 4:12; 62 Timoteo 3:15-17; Santiago 1:23-25; 7Juan 14:26; Filipenses 2:13; 8Romanos 8:29, 12:2; 9Filipenses 4:9; Tito 2:1-8; 10Santiago 1:23-25; Efesios 4:25; Romanos 8:29; Hebreos 12:1; Romanos 12:1-2; Filipenses 1:27-28; 111 Corintios 13:4-7; Colosenses 3:12-14; 12Romanos 12:4-8; Efesios 4:11-12; 131 Corintios 9:19-23; 14Colosenses 3:17, 23.

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